El teléfono avisa al sistema cuando sales del barrio y activa modo eco: baja calefacción o aire, apaga luces innecesarias y cierra persianas vulnerables. Al regresar, la casa despierta suavemente. Todo sucede con permisos claros, perfiles por usuario y control manual disponible cuando lo necesites.
Sensores de agua en cocina y baño cortan la llave principal al detectar humedad anormal y te envían alerta inmediata. Además de evitar daños, impiden que la caldera intente compensar pérdidas. Una revisión programada recuerda mantenimiento, prolongando vida útil y previniendo desperdicio silencioso.
El sistema evalúa orientación, clima y ocupación para decidir cuándo abrir o cerrar. En invierno, deja pasar el sol para calentar gratis; en verano, bloquea radiación y favorece ventilación nocturna. Confort térmico más estable, menos horas de compresor y sensación de hogar siempre acogedor.
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